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La próxima generación: ciudades que compiten por convertirse en las más sostenibles del mundo
El cambio climático, el estrés térmico, las inundaciones y la escasez de agua están cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana, y no parece que vayan a remitir en el futuro. Por supuesto, queremos minimizar su impacto. Los lugares donde vivimos y trabajamos deben adaptarse para que sean más sanos y resistan mejor que hoy estos problemas. Crear barrios (residenciales) nuevos y existentes llenos de flora y fauna sería un gran paso en la dirección correcta. Un número creciente de gobiernos locales y ciudades están adoptando este enfoque en el desarrollo de nuevos barrios y la renovación de inmuebles. Una solución atractiva es la instalación de tejados verdes con paneles solares. Esta combinación ayuda a atajar problemas como el estrés térmico, las inundaciones, la contaminación acústica, los elevados precios de la energía y a mejorar la biodiversidad urbana.
Hacer que las zonas residenciales sean más sostenibles es una prioridad en muchos lugares. Más espacios naturales y propiedades que incluyan la naturaleza desempeñan aquí un papel importante, especialmente en la lucha contra el cambio climático, pero también para mejorar el bienestar de las personas de otras maneras.
La flora y la fauna autóctonas son esenciales para nuestros ecosistemas. Al haber transformado tantos espacios naturales en ciudades y zonas industriales, el número de especies de nuestro mundo ha disminuido un 20% en el último siglo e incluso más de un 30% en Europa.1 La recuperación de la naturaleza de nuestras ciudades puede ayudar a evitar más pérdidas insalvables.
En los barrios verdes, insectos, pájaros y otros animales pueden prosperar, polinizar las plantas y controlar plagas que dañan a humanos y animales, como la polilla procesionaria del roble. Entre los hábitats posibles figuran la hierba sin cortar, las pajareras, los arbustos y setos, así como los tejados y muros verdes. Si al menos el 10% de la ciudad está cubierta de una flora variada y repartida por toda ella, ya puede ser un hábitat adecuado para abejas y mariposas.2
Debido al cambio climático, las precipitaciones extremas son cada vez más intensas en todo el mundo.
Debido al cambio climático, las precipitaciones extremas son cada vez más intensas en todo el mundo. En algunas zonas climáticas, "cuando llueve, diluvia" será una descripción demasiado literal.3 Estos aguaceros pueden causar daños considerables. En los barrios con suelo principalmente pavimentado y poco verde, el agua apenas puede infiltrarse en el suelo. Cuando corre directamente hacia los sistemas de alcantarillado, éstos pueden empezar a inundar las calles y causar contaminación, enfermedades y perjuicios económicos.
En los barrios con parques, jardines verdes y árboles, las alcantarillas no necesitarán drenar tanta agua porque el agua de lluvia puede infiltrarse directamente en el suelo. Además, las plantas absorben parte de la humedad y la liberan más tarde mediante la transpiración. Ejemplos de zonas verdes con capacidad adicional para amortiguar el agua son los tejados (azules) verdes, los jardines y parques hundidos y los uadi.
Las zonas residenciales verdes no sólo ayudan a mitigar el cambio climático y a adaptarse a él, sino que también benefician a los residentes de otras maneras. Son más frescas, ofrecen más sombra e influyen positivamente en la salud mental y física de las personas. Las personas que viven en un entorno verde, por lo general, se sienten más tranquilas y sanas.4 También experimentan significativamente menos ansiedad.5 Hay razones para creer que poder ver y estar presente en espacios verdes todos los días, aunque sean pequeños, podría ser en realidad más importante que visitar vastos espacios naturales de "alta calidad" de vez en cuando.6
En las zonas urbanas con problemas de falta de espacio, la creación de los llamados "bosques diminutos", de unos 250 m², resulta muy prometedora. Son lugares refrescantes en los calurosos días de verano, con una media de 10 grados menos que las calles circundantes, y un refugio para la fauna local.7
Los sonidos naturales, como el susurro del viento entre las hojas y el canto de los pájaros, son relajantes y agradables para la mayoría de las personas. Estos sonidos también ayudan a enmascarar ruidos estresantes y molestos procedentes, por ejemplo, del tráfico y la construcción. Además, las plantas, los árboles y el suelo son capaces de reducir la contaminación acústica "reflejando, refractando, dispersando y absorbiendo el sonido".9 Las soluciones de infraestructura verde, como los muros vivos y los tejados verdes, pueden reducir la cantidad de sonido que se propaga por los barrios y también por el interior de los edificios10,11,12,13 .
Algunas plantas tienen un efecto mayor que otras. Por ejemplo, un estudio británico descubrió que la conífera alerce es la que más ruido absorbe en su corteza.14
Ejemplo de barrio verde
Crear zonas residenciales que incluyan la naturaleza y se adapten al clima también tiene muchas ventajas económicas, entre ellas:
Los tejados verdes contribuyen de varias maneras. En las ciudades, el espacio suele ser un recurso escaso. Sin embargo, los tejados planos, y sobre todo los inclinados, suelen estar vacíos, por lo que son un lugar perfecto para crear zonas verdes. Se puede aprovechar al máximo este espacio no utilizado, combinando plantas y paneles solares en un mismo tejado.
Tenemos que crear un mundo neutro en carbono para 2050, y aún queda mucho camino por recorrer. Por eso es importante empezar ya a construir barrios que generen (la mayor parte de) su propia electricidad. A diferencia de las turbinas eólicas, los paneles fotovoltaicos son fáciles de instalar y resultan menos molestos para la vista. Cuando los paneles se colocan en un tejado verde, por encima de las plantas, el rendimiento energético puede ser entre un 6% y un 20% mayor16. En concreto, los tejados verdes se calientan menos que los oscuros y, por tanto, mantienen el aire alrededor de los paneles solares más frío, lo que los hace más eficientes.
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Los tejados verdes ofrecen más espacio a los pájaros para que residan y hagan nidos entre las plantas y, en el caso de los tejados solares verdes planos, lugares frescos de sombra bajo los paneles solares. También pueden servir como "autopistas de insectos" o "trampolines", conectando zonas naturales entre sí para ayudar a los insectos a desplazarse por todo el barrio y de un hábitat a otro.